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Asoc Granadina Verdad Justicia Reparación.

Campaña de recogida de firmas “Sin Justicia no hay Memoria. No al protocolo de exhumaciones de la Junta de Andalucía”

Campaña de recogida de firmas “Sin Justicia no hay Memoria. No al protocolo de exhumaciones de la Junta de Andalucía”

Comunicado del Foro por la Memoria de Andalucía.


23-12-2009.

      A lo largo del año 2009 hemos llevado a cabo movilizaciones para exigir a las administraciones que se cumplan las leyes internacionales de derechos humanos y concedan a las víctimas del franquismo a lo que tienen derecho, que no es otra cosa que verdad, justicia y reparación. Nuestra última movilización la realizamos el 21 de noviembre de 2009 bajo el lema “Sin Justicia no hay Memoria, No al Protocolo de Exhumaciones de la Junta”, al que anteriormente habíamos presentado alegaciones ante el Comisario de Memoria Histórica de la Junta de Andalucía donde dejábamos constancia de que la justicia no puede quedarse al margen de las exhumaciones, y que en las fosas donde se encuentran ilegalmente inhumadas las víctimas de la represión franquista deben ser levantadas de acuerdo con la Legislación Internacional de Derechos Humanos, por lo que deben ser los Jueces de Instrucción los que acuerden las medidas oportunas para ese levantamiento, todo ello en el marco de la investigación de los delitos que cometieron las personas que ejecutaron, directa e indirectamente, a los allí inhumados.
Después de enviar nuestras valoraciones al Comisario de Memoria Histórica de la Junta de Andalucía sin recibir contestación alguna, fue por lo que nos decidimos concentrarnos el 21 de noviembre en la Plaza de la Gavidia de Sevilla, ante la Consejería de Justicia y Administración Pública de Andalucía, para mostrar nuestro rechazo y exigir que se modificase dicho protocolo, ya que debemos luchar contra la impunidad de los crímenes franquistas y no contribuir a que estos continúen sin ser juzgados, y lo más grave aún es la privacidad a la que quieren someter las exhumaciones contribuyendo a negar el derecho a la verdad que tiene también toda la sociedad andaluza y no sólo los familiares de las víctimas.
http://www.foroporlamemoria.info/2009/11/sevilla-cronica-concentracion-21-de-noviembre-de-2009/
http://www.foroporlamemoria.info/2009/11/unas-40-personas-se-concentran-en-sevilla-ante-justicia-para-protestar-por-el-protocolo-de-exhumaciones/
Por todo ello nos sorprende que, precisamente, siendo la Consejería de Justicia la que promueve este protocolo de exhumaciones vaya en contra del Derecho Penal Internacional queriendo realizar las excavaciones como si fueran, por ejemplo, simples yacimientos romanos, sin ninguna intervención judicial.
En todas las exhumaciones en las que nuestras asociaciones han colaborado o que hemos realizado, se ha interpuesto una denuncia en el juzgado correspondiente por el delito de crímenes contra la humanidad cometidos por el franquismo, para así implicar a la justicia a que inicie una investigación. Entendemos que estas dinámicas en las que el abandono por parte del Estado es absoluto ha de ser cortada de raíz. El Estado tiene la obligación de defender los derechos de las víctimas y la Justicia tiene el deber de investigar los crímenes y perseguir a los culpables.
El siguiente paso que daremos será presentar una denuncia ante el Defensor del Pueblo Andaluz, para exponerle el desprecio al que someten la Consejería de Justicia y más concretamente el Comisario de Memoria Histórica de Andalucía, a los familiares y a las asociaciones memorialistas, que venimos ya varios años solicitando Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas del franquismo; al no querer escuchar nuestras reivindicaciones y valoraciones sobre cuestiones de memoria histórica y sobre todo ante la aprobación del protocolo de exhumaciones el cual rechazamos rotundamente. Y aún, estando a la espera de la posible contestación que nos dará el defensor del pueblo, queremos iniciar una campaña de recogida de firmas para presentarlas ante la Consejería de Justicia y Administración Pública y al Comisario de Memoria Histórica de Andalucía para exigirle que modifique el protocolo de exhumaciones en base a las valoraciones realizadas.

PARA FIRMAR PICA EN EL SIGUIENTE ENLACE:

http://www.foroporlamemoria.info/2009/12/campana-de-recogida-de-firmas-sin-justicia-no-hay-memoria/


Esperamos vuestras firmas, gracias por vuestro apoyo.



FORO POR LA MEMORIA DE ANDALUCÍA.
foroporlamemoria_andalucia@hotmail.com
www.foroporlamemoria.info

www.todoslosnombres.org

www.todoslosnombres.org

       La ASOCIACIÓN ANDALUZA MEMORIA HISTÓRICA Y JUSTICIA y la CONFEDERACIÓN GENERAL DEL TRABAJO DE ANDALUCÍA, han tomado la iniciativa de elaborar un proyecto, Todos (…) los nombres_ , que a continuación se describe, para cuyo desarrollo y ejecución han establecido los acuerdos de colaboración adecuados.

          Esta iniciativa se ha elaborado en el marco de las previsiones del Decreto 334/2003, de 2 de diciembre, para la coordinación de actuaciones en torno a la recuperación de la memoria histórica y el reconocimiento institucional y social de las personas que sufrieron la represión en la guerra civil y la posguerra, así como en el Acuerdo del Consejo de Ministros del pasado día 23 de Julio de 2004. Pero por su dimensión y trascendencia en su proceso quiere implicar a otras instituciones, organizaciones, asociaciones y personas que quieran contribuir a su desarrollo.

El proyecto Todos (…) los nombres_ pretende las siguientes finalidades:


(…) Hacer de la memoria un factor de identidad social a partir del reconocimiento público de los errores del pasado y de la reafirmación de los valores y convicciones que deben sustentar una sociedad democrática.


(…) Colaborar en el reconocimiento público de todas aquellas personas que sufrieron la represión franquista, aportando en muchos casos información desconocida y haciéndola accesible desde un concepto de servicio público.


(…) Generar un proceso social de memoria frente a olvido, en particular el que afecta a las personas que, como consecuencia de la represión, deben ser objeto de reparación ética y reconocimiento público.

 

Sevilla 25 Diciembre 2009

Cecilio Gordillo, Coord. por CGT.A en www.todoslosnombres.org

      Se han subido a la Base de Datos 7O nombres de represalid@s (Fusilado, presos, etc..) naturales o vecinos de diferentes localidades de las provincias de Sevilla (48), Cádiz (18), Málaga (2) y Córdoba (2), dos de ellos naturales de Argentina, todos fueron procesados en Consejo de Guerra el 14 de diciembre de 1951 y que significó, en la práctica, el desmantelamiento del movimiento libertario en Andalucía occidental.

La represión al movimiento libertario en la clandestinidad en los años 50 fue atroz y ese Consejo de Guerra marcó un antes y un después, ya que fue donde se impusieron más penas de prisión, con 678 años y 4 meses de condena. Uno de ellos fue fusilado, algunos lograron escapar (Carlos Zimmermann, Antonio Rivas, Ricardo Vizcaino, y algunos guerrilleros, …) otros 9 murieron en el intento (Antonio González Tagua, José Barea, Cristóbal Ordóñez, …).

La información procede de la investigación, aún en curso, promovida por RMHSA de CGT.A con el patrocinio del Ministerio de la Presidencia "La represión del movimiento libertario en Andalucía la baja (Sevilla y Cádiz)" que vienen realizando los historiadores José L. Gutiérrez Molina y José Mª. García Márquez y que esperamos que en este próximo año de 2010 podamos hacerlo público.

Con estos 70 nuevos nombres, la Base de Datos de represalidos (presos, exiliados, deportados, asesinados/fusilados, trabajos forzados, incautados sus bienes, procesados en consejos de guerra, depurados…) de www.todoslosnombres.org (Andalucía, Extremadura y Norte de África) alcanza la cifra de 51.629, teniendo pendiente de subir más de 13.000 registros.

El chasco resucita la teoría de la fosa de El Caracolar

El chasco resucita la teoría de la fosa de El Caracolar

          A principios de la década de 1980, una Comisión de Encuestas de la Diputación de Granada elaboró un informe con un objetivo claro: ubicar los restos de Lorca. El 22 de julio de 1980, tras escuchar a numerosos testigos e investigadores, la Comisión concluyó: “Con las dudas razonables, el terreno en que puedan estar los restos de García Lorca debe situarse entre el paraje que se viene repitiendo en los testimonios y que se ubica próximo a los olivos y peñascos reiteradamente citados”. Ese enclave incluye la zona donde se ha buscado ahora, sin éxito.

       Allí se inauguró, en 1986, el Parque Federico García Lorca, tras los resultados de ese informe. Descartada ahora la zona que ofrecía más indicios, las hipótesis más fundamentadas sobre el paradero de Lorca apuntan a un área de olivos, a unos diez metros a la derecha del enclave ya explorado, así como al paraje de El Caracolar, a 400 metros de la zona.

     “Yo pincharía en tres sitios: el primero, sin duda alguna, El Caracolar; dos, a la derecha del monolito en el que han estado buscando, entre el olivo y los chalés, justo en medio del pinar; y tres, en el campo de instrucción de las tropas, antes de llegar a Fuente Grande”, explica el periodista e historiador Gabriel Pozo, autor de Lorca, el último paseo.

     El hispanista Ian Gibson ha reclamado también que la búsqueda se amplíe a ese mismo pinar del paraje de Fuente Grande, muy próximo al lugar que le indicó en 1966 Manolo El Comunista, supuesto enterrador forzoso del poeta. Existe, incluso, la sospecha de que esos pinos fueron plantados expresamente para ocultar enterramientos. “Es difícil saberlo. Pero los plantaron a principios de los 50, y no sólo ahí, era un plan de repoblación de toda la zona”, dice Pozo.

     Los rumores sobre la muerte de Lorca son cuantiosísimos y la falta de restos óseos en Alfacar los alimentan. Los más extendidos, aunque no demostrados ni avalados por datos fiables, son los de la exhumación del cuerpo de Lorca por parte de las autoridades franquistas, quizás incluso con la complicidad de su familia.

(...)

 

Fuente: Publico.es

ARGENTINA: NI OLVIDO NI PERDÓN

ARGENTINA: NI OLVIDO NI PERDÓN

 

    InSurGente.- El juez federal Daniel Rafecas elevó a juicio oral y público al ex dictador Jorge Rafael Videla imputado por centenares de violaciones a los derechos humanos cometidas durante el autodenominado "Proceso de Reorganización Nacional", un eufemismo para luchar contra el marxismo en Argentina en la década del 70.

Telam/InSurGente.-

    Fuentes judiciales confirmaron esta noche a Télam que Videla deberá hacer frente a una acusación por 30 homicidios, 552 secuestros y 264 casos de torturas que tuvieron lugar en la jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército.

   Entre los hechos por los cuales Videla será sometido a juicio, se encuentra el secuestro del escritor Haroldo Conti; el homicidio de Marcelo Gelman, hijo del poeta Juan Gelman; y delitos contra intelectuales como los cineastas Roberto Carri y Pablo Szir, y militantes políticos como Delia Bisutti y Raymundo Gleizer, entre otros.

   Los informantes explicaron que estos centenares de hechos no formaron parte de la denominada "causa 13" por la que fueron juzgados los comandantes militares que dieron el golpe de estado del 24 de marzo de 1976.

   La medida tomada por Rafecas completa las anteriores elevaciones a juicio dispuestas en las megacausas vinculadas con los hechos que tuvieron lugar en los centros clandestinos "Atlético", "Banco" y "Olimpo", radicada ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Dos y en la que actualmente se están llevando a cabo las audiencias de debate oral.

La frivolidad política de las instituciones en el tratamiento de la Memoria Histórica

La frivolidad política de las instituciones en el tratamiento de la Memoria Histórica

José Mª Pedreño

Federación Estatal de Foros por la Memoria

 

 

     Las instituciones están realizando un ejercicio de frivolidad política que nos acerca cada vez más a una monarquía bananera que a un estado democrático de derecho

    El cúmulo de desvaríos iniciado con la denominada “Ley de la Memoria Histórica” (de la vergüenza histórica, como la denominamos las asociaciones), continuó con la comedia protagonizada por Garzón –posiblemente en alianza con el Ejecutivo- para que se visualizase la imposibilidad de una solución jurídica coherente con el Derecho Penal Internacional y la Declaración Universal de los Derechos Humanos y sólo se visualizase la famosa “Ley” como logro del Gobierno; siguió con los protocolos de exhumaciones articulados por diversas comunidades autónomas, dando a los republicanos españoles el mismo tratamiento arqueológico que a los restos antropológicos de Atapuerca; y continuando, por fin, con el disparate de buscar a Lorca, instrumentalizando a familiares que no lo son, familiares que sí lo son y familiares presionados, poniendo por encima de una decisión judicial, que está pendiente en el Tribunal Supremo, una decisión administrativa. Nuestra organización, a través del Foro por la Memoria de Andalucía presentó alegaciones en tiempo y forma, sin que hasta la fecha se hayan contestado, indicando esta situación. Esperemos que se pidan cuentas al respecto a la Consejera de Justicia y al Comisario de la Memoria de Andalucía, en especial por no valorar lo que desde el movimiento memorialista y desde diversas organizaciones de Derechos Humanos se viene reclamando desde hace años: la aplicación de las leyes y normas internacionales relacionadas con lo crímenes contra la humanidad imprescriptibles.

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VIVENCIAS: DOLOR Y HUMILLACIÓN

VIVENCIAS: DOLOR Y HUMILLACIÓN

Viviencias de Josefa Ortiz Vallejo...

Yo era una niña nacida y criada en Villanueva del Rosario (Málaga). En una

casa muy humilde, pero llena de amor y cariño. La Guerra Civil me destrozó mi

vida; la mía, así como la de mi hermano. Todo cuanto un niño empieza por

descubrir dentro de su interior.

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EXPOSICIÓN: VILLANUEVA DEL ROSARIO (Málaga)

De Películas

Causa 661/52", un documental que denuncia a los nuevos verdugos de la memoria

Causa 661/52", un documental que denuncia a los nuevos verdugos de la memoria

Plataforma de ciudadanos por la república

Rebelión

 

 

Amordazar la memoria de la resistencia antifascista ha sido una constante desde el inicio de la transición, incluso podríamos decir que fue una necesidad ineludible si tenemos en cuenta que la impunidad del franquismo forma parte de la fórmula que sostiene el actual régimen monárquico. La suerte de la lucha por la memoria en estos años es conocida: desde abajo, pese a todo las contrariedades, desde la ciudadanía se ha luchado contra aquel pacto de silencio y olvido en un combate que sigue todavía y que tiene la Tercera República como objetivo y al que la mal llamada Ley de Memoria ha intentado frenar.

Uno de los frentes abiertos es el cine documental, donde en ocasiones algunos autores logran vencer las sutiles —o no tanto— formas de censura con las que nuestra flamante democracia intenta ponerle puertas al campo de la memoria.

En 2009, el director de cine y guionista Falconetti Peña ha estrenado el documental «Causa 661/52. La insolencia del condenado». Se trataba en el proyecto original de narrar la historia de la agrupación guerrillera de las Sierras de Málaga y Granada entre 1939 y 1951, a través de la figura del que fuera su comandante, el militante comunista Ricardo Beneyto Sapena, veterano oficial del Ejército Popular Regular (EPR) de la República Española, comisario jefe de las fuerzas blindadas del Ejército del Centro durante la Guerra Civil. Hasta aquí la historia de este documental podría ser la misma de las decenas de documentales que se han realizado al amparo de las diversas subvenciones públicas con las que se está «apoyando» la recuperación de la memoria histórica, sin embargo el proyecto del director era algo más ambicioso. Beneyto asumió el intento de organizar la resistencia de los cientos de guerrilleros y enlaces que en las serranías granadina y malagueña mantenían la lucha antifascista desde 1939, una historia terrible y dura, llena de heroísmo en la que la muerte y la traición fueron las únicas armas que pudieron vencerles. Por emplear las palabras del director, el documental pretendía encontrar explicación a por qué cientos de campesinos andaluces escogieron «morir de pie» antes que rendirse. Peña decidió no limitar su relato al pasado. A partir de ahí empezaron los problemas.

Granada es una provincia donde los poderes tradicionales, la oligarquía agraria andaluza y su red de complicidades sociales actual, es más visible todavía hoy: la masacre de la Guerra Civil no es algo ajeno a ello. Una fiesta oficial en la capital, la llamada Fiesta de la Toma, se celebra cada año para conmemorar la conquista del antiguo reino nazarí de Granada y el fin de la Reconquista. Desfilan las tropas de la guarnición, se enarbolan los antiguos guiones y banderas y se remata todo con una misa solemne en la catedral con la presencia de militares, eclesiásticos, aristócratas, representantes de los poderes públicos —alcaldía, diputación, delegación del gobierno, Junta de Andalucía— con lo más selecto de la sociedad granadina; desde hace algún tiempo se suma también la extrema derecha granadina que ese día rescata los yugos y las flechas y elevan los brazos a la romana jaleando el paso de los soldados y soltando su mensaje de odio a inmigrantes, moros y rojos. El director decidió incluir algunas imágenes de esta vistosa celebración de memoria histórica con algunos siglos de tradición; ahora bien, «el documental [que intentaba] retratar la memoria política de unos campesinos que lucharon contra Franco, consideraba [también] interesante retratar la memoria política de la oligarquía de Granada, ver que quedaba en su memoria de esa represión». El documental se realizó pese a todo y el director lo envió a la productora andaluza «bien situada» que lo había apoyado. La reacción fue brutal.

Lo relató el propio F. Peña: en la copia final se incluyeron las imágenes de la Fiesta de la Toma y, finalmente, «acabo el montaje y lo mando a Sevilla, y la productora lo ve y pone el grito en el cielo; me dice que no viene a cuento, directamente, y que estéticamente no tiene interés y les digo que no tendrá interés para ellos pero para mi sí». La oposición al documental fue frontal. Añade Peña: «Durante meses, el autor montó, desmontó, cortó, pegó, conspiró y amenazó buscando una salida y al final se quedó sin documental». ¿Motivos? Tardó en descubrirlo. Sigue el director con la narración del boicot sufrido: «Y cuando pasa a Canal [—nombre velado con un pitido—] ya la cosa se pone aún más fea (…) me dicen que vaya limpiando el asunto y yo no me explico porqué. A ver ¿Por qué? Hasta que un amigo viendo conmigo el montaje, me dice [que] es que uno de los personajes que más has retratado en [tus imágenes de] la toma, uno de los personajes centrales, es precisamente un alto cargo del PSOE. Y yo no lo sabía».

El resultado fue el embargo del documental original. Peña no se rindió, logró rescatar legalmente parte del material filmado y junto con imágenes extra y un nuevo guión y montaje, le dio la vuelta a la situación y consiguió acabar y estrenar una nueva obra, titulada «Causa 661/52. La insolencia del condenado».

Causa 661/52 fue el nombre judicial del proceso al comandante guerrillero Ricardo Beneyto y sus compañeros. Detenido en 1947, Beneyto logró ocultar su verdadera identidad durante años, siendo procesado por otros cargos. En 1956, finalmente, la delación de un traidor que creyó con ella poder salvar su propia vida, le llevó ante un piquete de ejecución. Beneyto cayó dando un viva al partido comunista, en un extraordinario ejemplo de honradez y dignidad antifascista.

El documental desarrolla paso a paso la odisea de algunos de aquellos guerrilleros y sus enlaces del llano, los patriotas antifascistas, civiles que en sus casas ayudaban a la resistencia. En las serranías de Granada y Málaga lucharon y cayeron bajo las balas fascistas más de 300 guerrilleros entre 1939 y 1956, pero el número de civiles, hombres, mujeres y niños, los enlaces, que resultaron muertos, encarcelados y torturados fue mucho mayor, superando las dos mil personas. Una lucha feroz en la que cayeron igualmente sea en combate o ajusticiados en esas dos provincias y según datos militares franquistas, 80 guardias civiles, 65 soldados y oficiales (tabor de regulares Alhucemas 5, Regimiento de infantería Nápoles 24 y Policia Armada en campaña) y 73 falangistas y colaboracionistas diversos

La factura, montaje y ritmo del documental son excelentes; el desarrollo del tema es progresivo y varias líneas argumentales se entrecruzan manteniendo así la tensión. Uno de los testimonios más importantes es el de un veterano superviviente de lo que se llamó la gran travesía, una retirada de cientos de kilómetros que llevó desde las montañas de Granada hasta Francia a los últimos seis supervivientes de la Agrupación Guerrillera que nunca fueron ni vencidos ni capturados. Dando la contra se escucha también la versión de un oficial fascista que da detalles de la lucha y represión desde el punto de vista franquista, una lucha en la que la delación, la traición y la tortura y la muerte fueron fundamentales.

La historia de los guerrilleros de Granada y Málaga va generando más y más interrogantes. ¿por qué mantenían la lucha? ¿Quienes eran? ¿cuál era la estrategia del PCE que estaba detrás de la lucha guerrillera? Y entre las preguntas surgen las dudas: ¿cuál fue el papel de Santiago Carrillo en los años de la guerrilla, primero, y en los de la Transición, después?

Cuando «Causa 661/52» entra en diálogo con el presente y se contrapone la terrible historia del pasado con los discursos de la transición, el documental gana en profundidad. Ya no es un documental como tantos otros, con testimonios más o menos valiosos, pero dispuestos como partes de un camino que no lleva a ninguna parte. No es el caso. Aquí se intenta reflexionar seriamente sobre las contradicciones que la Transición ha supuesto y que han llevado a la impunidad del franquismo y al olvido sistemático de la historia de la resistencia antifascista.

El sociólogo y profesor de la Universidad de Granada, José Antonio Fortes, explicita en sus intervenciones en el documental, algunas de las claves que explican el carácter estupefaciente de muchas actuaciones en pro de una supuesta «recuperación de la memoria histórica». Fortes lo dice claramente: el sistema soporta los acercamientos en clave sentimental o histórica, pero no en clave de análisis político. La memoria histórica es un campo de batalla de la lucha de clases y el aplastamiento criminal, genocida, de la resistencia armada republicana, de la lucha proletaria y hasta de la burguesía republicana por la reacción y el fascismo, es algo que no puede ser explicitado: el bloque de poder actual no lo soporta, sus relaciones con el pasado fascista son demasiado fuertes. Ese aplastamiento de la resistencia antifascista fue, además, en todos los ordenes, militar, pero también económico, cultural, ideológico con unas consecuencias que duran hasta el presente, quienes intenten así decirlo serán acusados de «radicales, intransigentes», etc.. Fortes es claro y conciso en sus intervenciones en el documental, ofreciendo una luz interpretativa que está ausente en casi todas las obras de este tipo.

Poco a poco, la historia de lucha a muerte en las nevadas sierras granadinas se convierte en una colección de interrogantes sobre la transición. Olvido, impunidad, traición, pero también algunas continuidades inquietantes: el padre del General Galindo fue un guardia civil enfangado en toda la sangre y la muerte de aquella lucha, en el documental se nos recuerda como este triste papel fue heredado por el hijo, quien asciende a general por decisión del gobierno de Felipe González sin que su implicación en los crímenes del GAL en los años 80 les aconsejara lo contrario.

Con todo, la búsqueda de respuestas a las preguntas y dudas que la investigación ha planteado lleva al director a buscar el análisis de Gregorio Morán, autor de «El precio de la transición» y«Grandeza y miseria del Partido Comunista de España». Moran interviene con contundencia, denunciando la miseria moral de Santiago Carrillo en su papel de secretario general del PCE y su actuación tanto en aquellos años como en la transición. La realidad de la resistencia armada guerrillera planteaba a la dirección del PCE un serio problema: fuese para mantenerla o fuese para ordenar su cese y retirada a Francia una vez conocida la imposibilidad de una intervención aliada en España posteriormente a 1945. En ambas cuestiones, la dirección fracasó y las preguntas se agolpan. ¿Cómo fue posible tal sacrificio de buenos militantes, de tantos cuadros veteranos? ¿Qué ordenes se dieron entre 1946 y 1950 para reconducir la situación? Morán afirma que tras la entrevista con los yugoslavos para solicitar ayuda militar para la guerrilla de Levante, en la famosa reunión en Moscú entre Stalin y la dirección del PCE, Stalin no exigió abandonar nada. Como se recordará, pues es algo muy citado, supuestamente Stalin aconsejó —es decir, hubiese ordenado de ser así—, abandonar la opción guerrillera y poco menos que infiltrarse en los sindicatos verticales, y en la sociedad civil española del momento, etc. La dirección carrillista siempre defendió esta versión del supuesto mandato de Stalin de abandono de la lucha guerrillera y poco menos que le acusa de haber sido el inspirador de la política de «reconciliación nacional». Según Morán esto no es cierto. Stalin se reunió con Carrillo y Dolores Ibarruri para insinuarles que había problemas con los yugoslavos, que no mantuvieran esos contactos y que tuvieran paciencia en la política española, les ofreció apoyo político y económico para el mantenimiento del partido y poco más. En ningún caso, ironiza Morán, les dijo que «se afiliaran a la HOAC o a las juventudes católicas», como cierta hagiografía carrillista ha llegado a plantear.

Pero si se acude a Gregorio Morán o a ciertas imágenes actuales se debe a la necesidad de aclarar una cuestión: hay un hilo conductor entre el sacrificio de la guerrilla y las renuncias de la transición: en ambas cuestiones está presente Santiago Carrillo.

«Causa 661/52» se encamina a su final y las preguntas sin respuesta se acumulan. Peña ha intentado con plena honradez buscar los porqués de esta historia y comprender cómo es posible que la memoria histórica de la resistencia antifascista esté encontrando tantos enemigos en la actualidad. Estas dudas e interrogantes son casi lo mejor del documental, pero Falconetti Peña tiene muy claro que el sacrificio y la honradez de aquellos combatientes antifascistas, aquellos campesinos andaluces que escogieron morir de pie antes que rendirse, son los verdaderos héroes a los que se ha de rendir homenaje y de quienes se puede aprender para las luchas del presente. Quienes les traicionaron entonces o ahora, lo hicieron por salvar sus vidas o sus privilegios y son quienes no desean que se abra paso la memoria histórica antifascista.

El director lo tiene claro y concluye: «Durante casi tres años el autor luchó con la productora (…) sin comprender que los auténticos vencedores ya no necesitaban banderas ni águilas, para asesinar la memoria». Con «Causa 661/52», no lo han logrado, el documental se ha estrenado, se está difundiendo y está siendo empleado para hacer preguntas y buscar respuestas: el carrillismo, el PSOE, la transición y todas las complicidades con el fascismo quedan malparadas, todo un logro. Falconetti Peña ha marcado un camino que otras obras de este tipo deben seguir; su documental no es perfecto, nada lo es, pero resulta completamente honrado en su planteamiento y valiente en su línea argumental. La lucha continua

Hallados los restos de seis maquis en una fosa de Loja

Hallados los restos de seis maquis en una fosa de Loja

            La Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH) ha encontrado dos fosas en el cementerio de Loja donde hallaron los restos de seis cadáveres, tres en cada una de ellas. Los restos pertenecían a los componentes de una Agrupación comandada por el maqui conocido como 'El Roberto'. La excavación se llevó a cabo a petición de familiares de una de las víctimas, Antonio Sánchez de la Rosa, y con todos los correspondientes permisos.
Las víctimas, incluyendo a Antonio Sánchez -conocido como el 'Niño de la Rosa'- fueron abatidas a tiros el 18 de mayo de 1950 en un enfrentamiento con la Guardia Civil. La localización de la fosa se hizo gracias a documentación aportada por AGRMH e información verbal recibida hace muchos años por los propios familiares. Los trabajos de excavación fueron financiados por la asociación y dirigidos por el doctor Francisco Carrión, arqueólogo de la AGRMH.

MAPA DE FOSAS DE LA REPRESIÓN

MAPA DE FOSAS DE LA REPRESIÓN

Publicado en 20minutos hace unos años, ese mapa nos puede ayudar a ver con claridad la extensión de la represión en toda la geografía nacional, los datos quedan muy lejos de la relidad ante la paulatina conconcienciación de la sociedad de la necesidad de denunciar la barbarie del Franquismo.

La Audiencia Nacional multa con 6.840 euros al alcalde de Puerto Real

 

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EFE 2 de Junio de 2009

José Antonio Barroso ha dicho que sólo "interpreto lo que leo y no aplaudo gratuitamente" a la Corona


El Juzgado Central de lo Penal de la Audiencia Nacional, presidido por el magistrado José María Vázquez Honrubia, ha condenado al alcalde de Izquierda Unida en Puerto Real (Cádiz), José Antonio Barroso, a pagar una multa de 6.840 euros por un delito grave de injurias al rey después de que en abril de 2008 se refiriese al monarca con los calificativos de "corrupto" e "hijo de un crápula", entre otros. La Fiscalía de la Audiencia Nacional solicitaba por el mismo delito una multa de 10.800 euros.

El magistrado adelantó hoy tras el juicio su decisión 'in voce' en la que consideró que "efectivamente el acusado se ha excedido y mucho en su crítica política". "Considero que ha violado los tres parámetros que distinguen la crítica del insulto: la privacidad, le llama 'hijo de la crápula', insulta a su padre y a su esposa y cae en el insulto personal cuando no era necesario para expresar ideas políticas", explicó Vázquez Honrubia.


"El Código Penal establece dentro de los delitos contra la Corona que el rey representa el Estado constitucional, y usted está insultando a esa figura fundamental para el mantenimiento de la democracia", zanjó el magistrado. Durante su declaración, el alcalde se ratificó en sus palabras, pero negó su intención de ofender al "ciudadano Juan Carlos" porque, según dijo, en su condición de "republicano y comunista no cabe la injuria".

"Cuantos años tiene usted", comenzó preguntándole el juez a Barroso. "57 años cumplidos el pasado 14 de abril" -dia en el que se proclamó la Segunda República en 1931-, contestó el alcalde. "¡Vaya!, que día más apropiado", replicó el magistrado provocando las primeras risas del numeroso público presente en la sala. De este modo, comenzó el testimonio del acusado, primer edil de la localidad gaditada desde 1979 hasta hoy, excepto entre 1991 y 1995.

"Me ratifico en mis críticas", aseguró Barroso, si bien matizó en todo momento que sus palabras se englobaron en "un contexto político". "La injuria está fuera de mi práctica política en contra de lo que es común en esta democracia de filibusteros", reiteró, al tiempo que detalló que sus acusaciones iban dirigidas contra el concepto de dinastía y en concreto la borbónica.

Medios cortesanos
El alcalde, quien mostró dificultades de audición reconociéndose como un "sordo de astillero", criticó a los medios de comunicación a los que tachó de "cortesanos" por "edulcorar la figura del rey".

En ese sentido, explicó que, de la media hora que duró su discurso en un acto de conmemoración del septuagésimo séptimo aniversario de la II República que se celebró en la Casa de la Cultura de la localidad gaditana de Los Barrios, apenas hablo de Don Juan Carlos "unos tres minutos".

"Me ratifico en mis críticas", aseguró Barroso
"Sería bueno que todos en este país leyeran sobre la figura de los borbones", defendió Barroso, quien añadió que todo lo que dijo "está publicado en libros". "Pensaba que era conocido por todos", sentenció.

El juicio continuó precisamente con la audición de las expresiones que vertió el acusado en aquel acto. Si bien las risas habían estado presentes en varias fases de la declaración de Barroso ante el juez, la sala guardó silencio mientras se escuchaba parte del discurso del alcalde en el que, entre otras cosas, criticó la "condición deleznable" de Don Juan Carlos y de su padre, el conde Don Juan, al que calificó de "una persona de condición licencosa, deplorable, deleznable, no menos licenciosa que la de su esposa".

También aludió a la "acostumbrada vinculación etílica" del rey y defendió que, "si algo había que aplicarle, sería la Ley de Extranjería".

"Sería bueno que todos en este país leyeran sobre la figura de los borbones"
"El Borbón forma parte de la parte más oprobiosa de la Historia de este país, es algo de lo que nos debemos avergonzar, y al Borbón aunque no le colguemos de los intestinos de los obispos lo tendremos que echar, más temprano que tarde, de forma democrática", aseveraba también en otra parte de su discurso el alcalde, quien hoy volvió a escuchar sus palabras ante el tribunal en una sala de juicios presidida precisamente por una fotografía del rey.

Contra la impunidad de la injurias
Por estos hechos el fiscal Pedro Rubira elevó a definitiva su petición de 10.800 euros de multa alegando que, "lo que se está juzgando no es la legitimidad de la República o la Monarquía, sino que realizó que unas manifestaciones injuriosas y que eran un exceso a la libertad de expresión". "El debate es si las expresiones fueron necesarias o ultrajantes y ofensivas", insistió el fiscal, quien hizo hincapié en alertar de que si hoy no se condenaba a este acusado "este tipo delitos contra el rey quedarán impunes".

El juez central de Lo Penal, José María Vázquez Honrubia, ya ha juzgado en los últimos meses otros casos por injurias al rey como la quema de fotografías del monarca en Girona o la portada satírica de 'El jueves' que ridiculizaba al Príncipe de Asturias.

En ambos casos, impuso a los autores de las injurias multas de 2.730 y 3.000 euros, respectivamente.

No obstante, el último proceso por un hecho similar sentó en el banquillo el pasado diciembre a dos dibujantes del diario 'Deia' y a un articulista, quienes fueron finalmente absueltos por el mismo tribunal del delito de inujurias al rey por el que habían sido acusados al burlarse del monarca con motivo de la caza del oso Mitrofan.

En contra de la postura del fiscal, el abogado de la defensa de Barroso, el dirigente de IU Enrique Santiago, basó su defensa en "la prevalencia del derecho a la libertad de expresión". "Las declaraciones no han supuesto ningún tipo de ofensa ni agresión para el jefe del Estado", alegó, al tiempo que insistió en que "las críticas no iban contra el actual jefe del Estado, sino contra la dinastía borbónica y eso no se puede censurar".

Ya en su turno de última palabra, Barroso, quien hoy estuvo arropado por el coordinador general de su partido, Cayo Lara, o destacados líderes comunistas como Francisco Frutos o Felipe Alcaraz, cerró la vista reiterando su inocencia. "Yo no soy un lerdo, ni un lacayo, ni un cortesano, sé lo que digo, soy libre porque no me someto a obligaciones dinásticas ni aplaudo a nadie.

Más pronto que tarde, los pueblos de España conocerán todo y lo juzgarán", dijo. El juez hará pública su sentencia completa en los próximos días y la defensa del condenado ya anunció que la recurrirá.


Las frases de Barroso
"Al Borbón, si algo había que aplicarle, sería la Ley de Extranjería, y no a ningún emigrante que viene a construir este país".

Al rey, "aunque no le colguemos con los intestinos de los obispos, lo tendremos que echar, más temprano que tarde, de forma democrática".

"Ni soy un lerdo, ni un lacayo, ni un cortesano (...). Interpreto lo que leo y no aplaudo gratuitamente" al rey.EFE

LOS LÓPEZ SÍMBOLOS DEL CARRIZAL.

LOS LÓPEZ SÍMBOLOS DEL CARRIZAL.

La represión franquista se ensañó con la familia del teniente alcalde de Lanjarón, fusilado con tres de sus siete hijos en 1936. A otro de sus vástagos, apodado ‘Germinal’, lo ejecutaron en el cementerio de Granada en enero de 1945.

SANTIAGO SEVILLA Y ÁLVARO CALLEJA. El padre y cuatro de los siete hijos de la familia López Mingorance fueron fusilados durante la Guerra Civil y la posguerra. Tres de ellos están en el último barranco antes de llegar a Órgiva, otro cayó en Torvizcón y al quinto, al que llamaban ‘Germinal’, le volaron la cabeza en la tapia del cementerio de Granada en enero del 45.

Hoy 15-9-44. A mi madre querida: ¿Cómo estás, vieja? Llorando mucho ¿verdad? Es claro, lo único que te faltaba para completar la suma de tus dolores era tener un hijo condenado a muerte y ya lo tienes. Pero haces mal con llorar tanto, tienes que ser fuerte una vez más en tu vida y pensar que nunca brilla tan claro el sol como después de la tormenta. Ese sol está ya muy cerca, pues pronto seré conmutado y en fecha no muy lejana me tendrás a tu lado para todo el resto de tu vida…”)

Celebración y memoria. Manuel, el menor y único de los seis varones de la familia López Mingorance no fusilado entre 1939 y 1945, celebró la muerte de Franco de dos maneras. Primero se afeitó el bigote, como había prometido hacer cuando desapareciese el dictador. Luego, en su taller de coches de Granada, soldó dos tubos a modo de cruz y sobre la matrícula de un viejo Gordini escribió algo con pintura blanca y se fue derecho para El Carrizal. Allí, a finales de 1975, a un par de metros de una curva de la carretera entre Lanjarón y Órgiva, Manuel llevó a cabo el primer acto físico de recuperación de memoria de víctimas republicanas de la Guerra Civil en Granada. Y allí sigue la cruz, al pie de un barranco donde el catedrático y cronista de Órgiva, Juan González Blasco, asegura que hay enterrados 4.000 republicanos granadinos y malagueños.

Allí, el 11 de agosto de 1936, un niño de 9 años supo por unos soldados el sitio donde fue fusilado Manuel López López, electricista, mecánico, socialista, republicano y teniente de alcalde de Lanjarón. Antes de la ejecución, uno de los miembros del pelotón se dirigió a él y le dijo: “Primero fusilaremos a tus hijos para que los veas morir”.

Huida y detención. Antonio y Félix, republicanos como su padre, habían huido a los montes de Lanjarón cuando a los pocos días del golpe militar partidas de la Guardia Civil y grupos de falangistas armados se hicieron con el control del pueblo y de buena parte de la Alpujarra. También abandonaron el pueblo sus hermanos José María y Miguel en dirección al Este. El primero logró llegar a Almería, pero el segundo cayó preso en Torvizcón.

(…Es cierto que nada podrá borrarte en tu corazón de madre y esposa el dolor de aquellos que se fueron para no volver, pero aún puedes endulzar un poco los últimos días de tu vida viendo felices a tus hijos y tus nietos. ¡Verás qué a gusto vamos a vivir cuando rehagamos el hogar que un día destrozó la tragedia!...)

Mientras los hermanos se ocultaban precipitadamente en la sierra, el padre fue detenido en el Ayuntamiento de Lanjarón. Antes de ser conducido a la prisión de Granada, su mujer, Dolores Mingorance, se presentó en el Ayuntamiento y pidió que al menos le diesen el retrato de su marido. La foto acabó pisoteada por el suelo; luego saquearon su casa y el taller mecánico de la familia.

Camino del Carrizal. A los pocos días, los hermanos mayores, Antonio y Félix, decidieron regresar a Lanjarón con la ingenua creencia de que, como nada habían hecho, nada tenían que temer. Acabaron encarcelados en la prisión de Granada junto a su padre. De allí partieron cuando no había despuntado el alba del 11 de agosto de 1936 en uno de los siete camiones que Dolores Mingorance contó cuando pasaron por Lanjarón camino del Carrizal. Creyó ver a su marido entre los que iban a morir. Al chaval de 9 años le contaron también cómo el teniente de alcalde de su pueblo y sus dos hijos mayores fueron sepultados en cal viva junto a una higuera del barranco, no muy lejos de donde Manuel colocó la cruz en 1975 en recuerdo de su padre y sus hermanos.

Pero aquel chavea no fue el único testigo de los fusilamientos masivos del Carrizal. González Blasco, autor de ‘Órgiva, hitos de su historia’, habla de otro niño que pastoreaba por la zona con su rebaño de cabras. Simón Pérez Rodríguez recuerda que a diario pasaba un camión lleno de criaturas, “...con 70 u 80 personas, procedentes de pueblos de la Alpujarra. Al rato se oía el tiroteo de las pistolas. Así un día y otro. Hay miles y miles de personas fusiladas y también otras personas que vivían en Las Barreras pueden dar fe de ello”.

(…No llores más. Mírame a mí, que condenado a muerte, miro la vida con mayor optimismo y sufro con resignación todas las amarguras de la suerte. Cuídate todo lo posible para que puedas cruzar el valle del dolor por el que atraviesas hace ocho años; al fin y al cabo, solo los que sufren pueden gozar plenamente de la dicha, cuando la dicha llega…)

No fue mejor la suerte que corrieron los otros dos hermanos López Mingorance. Miguel, que dejó dos hijos pequeños y una mujer que acabaría internada en el Hospicio, fue asesinado el 27 de agosto del 36 en Torvizcón en circunstancias poco claras; unos dicen que fue fusilado, mientras otros sostienen que alguien próximo a la familia lo apuñaló en los calabozos.

Germinal. Mientras, José María logró llegar a Almería, donde se integró en el Ejército Republicano. Fue secretario de las Juventudes Libertarias de Andalucía y desde entonces todos le llamaban ‘Germinal’. Brillante orador, Germinal, que juró venganza por todo lo que habían hecho a su familia, resultó herido en un pie en una refriega con los sublevados durante el cerco de Almería. Se enamoró de la joven enfermera que le cuidó y su fue a vivir con ella.

Como si hubiera servido de inspiración para la película ‘Los girasoles ciegos’, vivió meses emparedado en un pequeño zulo en la casa que compartió con aquella enfermera al término de la Guerra Civil. No salía de allí. La mujer, hija de un militar rebelde de alto rango, convenció a Germinal para que confiase en las influencias de su padre, que tenía amigos en el entorno de Franco. José María accedió y acabó en la cárcel de Alicante.

(…Imagínate que estás en tu casa, sin trabajar más, rodeada de tus hijos y tus nietos, sin preocupaciones económicas y con todo lo necesario para vivir bien y estarás viendo la vida que yo pienso darte el día feliz en que me reúna con vosotros. ¿No te alegrará algo el oírte llamar abuelita y verte querida y agasajada por todos, incluso, hasta por aquellos que un día te despreciaron y huyeron de vosotros como de perros sarnosos?...)

Dolores, la madre de los López Mingorance, se fue con su hijo Manuel a Motril –zona republicana– tras los fusilamientos del Carrizal, mientras sus dos hijas, Pura e Isabel, fueron detenidas y recluidas en Torres Bermejas y luego trasladadas a la prisión provincial. “Todavía estáis aquí. Veremos a ver mañana”, se mofaban las carceleras de las dos hermanas, según recuerda hoy Maribel, hija de Isabel, que finalmente saldría con vida de la cárcel con su hermana.

Lo que quedaba de la familia encontró acomodo en la casa de una modista de la calle San Matías y luego alquiló una propia en el Realejo. Desde allí, Dolores se trasladaba frecuentemente hasta la prisión de Alicante para ver a Germinal. El reo daba instrucciones a su madre para que hablase con amigos bien posicionados, en un intento de salvar la vida. Las gestiones dieron como fruto el traslado de Germinal a la cárcel de Granada, donde recibía visitas de su familia y desarrolló una desgarradora relación epistolar con su madre.

La última carta
(…¿Quién te ha dicho que la dicha no vuelve? Pues claro que vuelve y volverá para ti. ¿Pues no es dicha el que nos llamen santos los que antaño nos llamaron demonios? ¡Madre idolatrada! Yo tengo mucha fe, mucha, en la Providencia y sé que un día ha de llegar muy pronto en que yo te veré llorar de alegría. Ese día será el más grande de mi vida. Mientras tanto, conténtate con saber que tienes un hijo que te quiere más que a nada en el mundo y que espera demostrarte su cariño sin límites dentro de muy poco. Que Dios lo permita. Muchos besos para los niños y abrazos para ti…)

Germinal firmó esta carta, su última carta, en septiembre de 1944, desde la prisión provincial de Granada. Su madre y sus hermanas lograron en Motril un certificado que, según entendieron, debía ser el salvoconducto definitivo para excarcelarlo. Se apresuraron a presentarlo en el presidio de la Carretera de Jaén, pero cuando llegaron era demasiado tarde. “Va camino del cementerio”, les dijeron. Las mujeres de la familia López Mingorance se desmoronaron.

Sólo las hermanas fueron capaces subir a la colina de la Alhambra. Allí encontraron semienterrados a un grupo de presos recién fusilados. “El pelotón le dijo que se diese la vuelta, pero él quiso morir de frente”, describe Maribel la gallardía de su tío en el último instante de aquel 25 de enero de 1945. La pierna de Germinal, la que hirieron durante el cerco de Almería, sobresalía de la tierra; así pudieron identificarlo y enterrarlo dignamente junto a uno de sus compañeros de infortunio.

La madre de Germinal fue enterrada junto a su hijo en 1959. La desgracia la había consumido hasta tal punto que, en el momento de su muerte, medía poco más de un metro de altura.

Hace un mes, Maribel y su marido, junto a miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, colocaron en el patio de San Gregorio del cementerio de Granada, donde está enterrado, una placa para recordar a Germinal. A los pocos días fue arrancada..

www.laopiniondegranada.es  27/05/2009

LOS 25 DE TORVIZCÓN

LOS 25 DE TORVIZCÓN

En los días que siguieron a la sublevación militar, sólo unos pocos en la localidad alpujarreña tuvieron conciencia de que se había desatado una guerra civil. La confusión facilitó los fusilamientos.

SANTIAGO SEVILLA Y ÁLVARO CALLEJA. En el Ayuntamiento de Torvizcón, días después de la sublevación militar, políticos de izquierdas y derechas se arremolinan alrededor de la única radio del pueblo, en el Ayuntamiento:
-“¡¡¡Obreros, echaos a la calle!!!”, escupía el receptor las consignas republicanas para armar al pueblo tras el alzamiento de las tropas de África.
- “Tranquilo alcalde, mejor que no se sepa nada… Esto van a ser tres días”, calmó un destacado derechista al regidor del pueblo apodado el ‘Chiquitillo’.

Esa calma, piensan muchos hoy en Torvizcón, frenó el levantamiento popular contra los falangistas o, más bien, retrasó la huida de quienes pudieran tener motivos para sentirse perseguidos por los sublevados. Pasaron los días y, aunque conscientes del estado de máxima tensión política, buena parte del pueblo no acababa de tener conocimiento exacto de que se había desatado una guerra civil en toda regla. Cuando lo tuvieron fue demasiado tarde, al menos para 52 de sus vecinos, que fueron ejecutados en tres sacas entre finales de junio y mediados de agosto de 1936. ‘Los 25 de Torvizcón’ fueron los últimos en caer.

El rápido avance republicano desde Cádiar no fue suficiente para salvarlos. Llegaron unos días tarde. Cuando tomaron el pueblo, ‘Los 25 de Torvizcón’ ya habían sido fusilados y los ejecutores ya estaban a salvo más allá del río Guadalfeo, la frontera natural que durante todo el conflicto bélico dividió en la Alpujarra la zona nacional y republicana hasta el final de la guerra civil. No muy lejos del Ayuntamiento, en la parte alta del pueblo, al final de una cuesta muy pronunciada, vivían Los Góngora-Montero, una familia republicana afiliada a un sindicado de izquierdas que en Torvizcón se conocía como El Centro.

Aniceto, de 22 años, era uno de ellos, el segundo de cinco hermanos dedicados al campo. El joven, que no hacía mucho había regresado del servicio militar, se encontraba la mañana del 13 de agosto de 1936 construyendo un pequeño horno para producir carbón en el paraje del Cercao, un abrupto risco rodeado de pequeñas encinas a unos cien metros de su casa. A su domicilio llegó esa mañana un grupo de falangistas armados para conducirlo hasta la Guardia Civil donde debía someterse a un interrogatorio rutinario.

–“Qué no se preocupe, solo queremos hacerle unas preguntas”, dijo uno de los miembros de la escuadra a la madre de Aniceto. Entre el miedo y la inocencia, su hermano pequeño, José Agustín, que tenía 12 años, fue presto a buscarlo.

“Mi padre vivió y murió con la pena de que fue él quien le dijo a su hermano que tenía ir a la Guardia Civil”, recuerda hoy Pilar Góngora, sobrina de Aniceto e hija de José Agustín. Camino del cuartel, a Aniceto alguien le aconsejó de que no fuese, que huyera, pero él dijo que no tenía nada que temer, que no había hecho nada. El mismo grupo armado que ese día había salido de ‘caza’ con 25 nombres en una lista, pasó por casa de Manuel y Álvaro Ruiz Montero, de 27 y 30 años, primos de Aniceto.

Con ellos no hubo rodeos. Álvaro estaba en cama con una pulmonía. Su madre imploró clemencia, primero, y luego un poco de humanidad: “¡Dejad que se ponga las abarcas!”, espetó. “Para lo que le van a servir”, respondió el que parecía ser el jefe de los ‘cazadores’. Se fue descalzo. Aniceto, sus primos Manuel y Álvaro, y el resto de los veintidós detenidos de aquella batida del 14 de agosto de 1936 acabaron en los calabozos de la Guardia Civil, contiguos al Ayuntamiento.

El alcalde que dudó sobre el verdadero alcance de la sublevación militar, llevaba días muerto. Cayó en una de los primeros fusilamientos en el pueblo. Ya nadie tenía dudas de que aquello era un guerra sin piedad. Sin embargo, los últimos detenidos de Torvizcón, hacinados en un calabozo, albergaron una posibilidad de salvarse. Así se lo hicieron saber algunos de sus familias cuando trataron sin éxito de llevarles comida al improvisado presidio. Las fuerzas republicanas se habían hecho fuertes en Cádiar y continuaban su avance a Torvizcón.

Tras la detención de su hijo Aniceto y de sus sobrinos Manuel y Álvaro, José María Góngora supo que caería más pronto que tarde y se ocultó en las afueras del pueblo, hasta que tres días después las tropas leales a la República entraron en Torvizcón. Es lo que debió haber hecho su hijo, pensó entre los matorrales que le sirvieron de refugio en aquel sangriento verano del 36. Pero antes es probable que José María se despertara entre la maleza el 15 de agosto sobre las seis de la mañana, cuando aún no había amanecido.

A esa hora Gregorio, requerido por la Guardia Civil, llegó con su camioneta a las puertas del Ayuntamiento de Torvizcón. A juzgar por la reacción que tuvo luego no debía conocer el destino que le aguardaba a los 25 vecinos del pueblo que fueron ocupando el volquete del camión. Cuatro horas después, sobre las diez y media de la mañana, cerca de los Llanos de Contra, en Talará, anejo de Lecrín, un carrero de Lanjarón que volvía de Granada en dirección a Torvizcón se encontró a Gregorio llorando de rodillas. Pensó que había tenido un accidente y se detuvo para auxiliarle.

–“Qué te pasa, por qué lloras?”, preguntó el carrero.
–“¡Ahí abajo están matando a los jóvenes de Torvizcón!”, respondió Gregorio. Cuando el carrero, de nombre Fabián, se acercó al olivar, vio caer dentro de la fosa al último de los 25 de Torvizcón. Dicen que llamó asesinos a los ejecutores y que éstos le respondieron que habría un sitio para él en la fosa si no se marchaba de allí. El avance republicano. En unos días las tropas republicanas se hicieron con el control de Torvizcón y casi todos los falangistas implicados en la represión huyeron del pueblo y se instalaron en Granada.

Aún así, las milicias encontraron y fusilaron a dos significados derechistas, uno de ellos fue ejecutado bajo el puente de Torvizcón, bajo la acusación de ser el ‘topo’ que desde dentro del sindicato había contribuido presuntamente a la represión de simpatizantes de la República. Luego, durante la guerra y la posguerra, los Góngora vivieron episodios de perdón, recompensa y humillación. Aseguran sus nietas que en los meses posteriores, José María salvó el pellejo a un hombre de derechas del pueblo cuando fue apresado por los republicanos en su cortijo de La Granja.

–“¿Pero qué vais a hacer? ¡Si este hombre ha dado de comer a los pobres del pueblo!” La ascendencia de José María Góngora sobre el poder republicano en Torvizcón evitó la muerte de Jesús Ruiz, que, al acabar la guerra, le devolvió el favor cuando los Góngora volvieron a tener motivos para sentir miedo. También fue determinante en evitar una nueva purga de comunistas el alcalde que gobernó en la posguerra, Mauricio López, que rompió varias listas negras que circulaban por Torvizcón.

Con todo, de todos aquellos que vivieron los trágicos sucesos de Torvizcón, José Agustín Góngora, el hermano menor de Aniceto, quien fue a avisarle de que la Guardia Civil lo estaba buscando, fue el que más sufrió la implacable persecución del recuerdo. Y también el peso de la culpa le llevó también a escribir una de las primeras páginas del proceso para recuperación de la memoria histórica.

En junio de 2003, José Agustín encabezó, junto a la CGT de Andalucía, el primer intento por reabrir una fosa de la Guerra Civil en Andalucía. Buscaba a su hermano, pero no encontraron nada. Un cálculo sobre testimonios ambiguos y un paraje muy alterado por el tiempo propiciaron el error. José Agustín murió en 2005 sin conseguir su propósito. Hoy sus hijas, con una visión aparentemente más atinada de la situación de la fosa, han retomado el propósito de su padre. Encontrar a los 25 de Torvizcón y devolverlos al pueblo

www.laopiniondegranada.es   27/05/2009

ACTOS EN EL BARRANCO DE VIZNAR DE LA COORDINADORA REPUBLICANA (1)

ACTOS EN EL BARRANCO DE VIZNAR DE LA COORDINADORA REPUBLICANA (1)

ACTOS EN EL BARRANCO DE VIZNAR DE LA COORDINADORA REPUBLICANA (2)

ACTOS EN EL BARRANCO DE VIZNAR DE LA COORDINADORA REPUBLICANA (2)

ACTOS EN EL BARRANCO DE VIZNAR DE LA COORDINADORA REPUBLICANA (3)

ACTOS EN EL BARRANCO DE VIZNAR DE LA COORDINADORA REPUBLICANA (3)

ACTO EN EL BARRANCO DE VIZNAR DE LA COORDINADORA REPUBLICANA (4)

ACTO EN EL BARRANCO DE VIZNAR DE LA COORDINADORA REPUBLICANA (4)

IU y la Asociacion Granadina Verdad Justicia y Reparacion piden que todas las víctimas del franquismo sean inscritas en el Registro Civil

IU y la Asociacion Granadina Verdad Justicia y Reparacion piden que todas las víctimas del franquismo sean inscritas en el Registro Civil

GRANADA, 23 (EUROPA PRESS)

IU pidió hoy que se modifique la Ley de Registros Civiles para posibilitar la inscripción de todas las víctimas del franquismo, de modo que dejen de contar como desaparecidos y se les ofrezca "la dignidad que merecen".

El grupo municipal de IU en el Ayuntamiento de Granada presentará mañana una moción al pleno solicitando a la entidad local que "exija" al Gobierno esta modificación, de modo que "todos los nombres de quienes fueron asesinados se contabilicen y se regularice su situación en el Registro Civil".

IU destacó a través de una nota la importancia de este asunto, en cuanto a que favorecerá la existencia de una fuente documental "que es esencial en cualquier proceso de investigación de la represión franquista".

Por su parte, el presidente de la Asociación Granadina para la Verdad, Justicia y Reparación, Antonio Ferrero Fort, lamentó que 72 años después de la "masacre que supuso la represión franquista" ningún gobierno haya favorecido la modificación de la Ley que regula la inscripción de los Registros Civiles y que se basa en un decreto de 1936.

Con esta moción se pretende que el Gobierno otorgue facultades ayuntamientos para inscribir en el Registro Civil a todos aquellos vecinos censados en la población, en el momento de su muerte, y que no tengan familiares que pudieran hacerlo, así como a aquellos funcionarios, empleados o cargos políticos de la corporación municipal.

 

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Negrín fue víctima del franquismo y de la división en el PSOE, según Jackson

Negrín fue víctima del franquismo y de la división en el PSOE, según Jackson

EFE - Barcelona - 10/11/2008 16:55  /PUBLICO

La "leyenda negra" que denigró la figura del presidente de la República durante la Guerra Civil Juan Negrín fue fruto no sólo de las falsedades difundidas por el bando franquista, sino también de "la división de la izquierda", según ha explicado el historiador norteamericano Gabriel Jackson.

Jackson, que acaba de publicar una biografía sobre el político socialista (Editorial Crítica), ha dicho en una entrevista con Efe que aunque todos los republicanos tuvieron mala prensa, el caso de Negrín era especial porque "era el más educado en sentido europeo y conocía idiomas extranjeros, y estaba más preparado que Martínez Barrios o Azaña".

Las relaciones entre Azaña y Negrín fueron muy buenas hasta la primavera de 1938, cuando "afloran las diferencias ante la diferencia de criterio por la llegada del frente franquista al Mediterráneo".

Cuando las tropas de Franco llegaron al Mediterráneo, "y todos creían que la guerra estaba ya perdida", Negrín, apunta Jackson, era partidario de "la política de resistencia", pues "pensaba que la guerra contra el fascismo en Europa estaba a las puertas y entonces las potencias aliadas se sumarían a la República".

El vaticinio de Negrín no fue escuchado y, "al final, todos, incluido el gobierno británico, creían que eso era una fantasía".

En lo único en lo que Negrín, Manuel Azaña e Indalecio Prieto estaban de acuerdo era en sus críticas a la Generalitat republicana, "al insistir en una dirección bélica unida contra Franco, una idea que chocaba con las insistencias de vascos y catalanes en mantener sus prerrogativas estatutarias, lo que dificultaba además las relaciones extranjeras".

Otra cuestión que jugó en contra de la imagen de Negrín fue el tema del "oro de Moscú", allí depositado cuando el político canario era ministro de Hacienda.

Para el historiador, las críticas en relación con la salida de las reservas del Banco de España es "pura propaganda", pues "todos los gobiernos buscan siempre un lugar de seguridad cuando hay una guerra y hubiera sido suicida no hacerlo".

Negrín optó por Moscú, y no por Nueva York o Londres, porque "los gobiernos de la época eran favorables a Franco, aunque no fueran entusiastas, y preferían la victoria de los sublevados a la supervivencia de la República".

El caso francés fue especial, relata Jackson, pues fue sometido a "chantaje" por parte de los británicos: "el gobierno inglés avisó a Francia que si ayudaba a la República, no saldría en su ayuda cuando los alemanes trataran de invadirlos".

Como muestra de las injustas acusaciones de comunista que se lanzaron contra Negrín, Jackson evoca que "en 1948 publicó dos artículos en 'The New York Times' en los que criticaba el cerco soviético a Berlín y abogaba por que el Plan Marshall se extendiera también a España, pues la dictadura no acabaría si no había mejoría económica en la población española".

La gran dificultad para entender mejor la acción de gobierno y el pensamiento de Negrín es, en opinión de Jackson, "la ausencia de diarios o de un gran volumen de correspondencia, como sí pasa con Azaña".

Con relación a la Ley de Memoria Histórica, Jackson considera que se trata de "una ley confusa" y que "las familias republicanas de las víctimas de la represión franquista tienen todo el derecho de reclamar a sus familiares".

El problema radica en que "ha tenido que ir a un juez esta reclamación porque el Gobierno ha sido tan vago y ha dudado en sus acciones".

La nieta de Negrín impugnará la decisión de la Audiencia contra Garzón para investigar el franquismo

La nieta de Negrín impugnará la decisión de la Audiencia contra Garzón para investigar el franquismo

EFE/PÚBLICO 29/11/08

      La nieta del presidente de la II República Juan Negrín ha ampliado este sábado la querella por prevaricación contra nueve magistrados de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que este viernes decretó la incompetencia del juez Baltasar Garzón para investigar las desapariciones durante la Guerra Civil.

Los abogados de Carmen Negrín han anunciado en una nota que impugnarán la decisión de la Audiencia Nacional, que resolvió que la autorización de exhumaciones corresponde a los juzgados territoriales.

Asimismo, han decidido ampliar la querella por prevaricación interpuesta el pasado día 17 ante el Tribunal Supremo contra nueve de los magistrados de la Sala de lo Penal que participaron en la deliberación del viernes "mientras están recusados".

La nieta de Negrín había solicitado que esos magistrados que ordenaron paralizar la exhumación de fosas no intervinieran en la decisión, por no ser "imparciales", pero su petición fue rechazada por la Sala.

La defensa de la nieta de Negrín, que ejercita la acusación particular en la causa sobre las desapariciones durante la Guerra Civil, asegura que la resolución adoptada por la Audiencia Nacional "trata de poner fin a la investigación de los delitos de lesa humanidad cometidos durante la Dictadura franquista".

No obstante, explica que "considera normal la controversia jurídica en la primera investigación abierta en España sobre crímenes de lesa humanidad cometidos en España" y que "contribuirá, en la medida que le sea posible, a que el debate jurídico se dirima y resuelva ante tribunales imparciales".